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EL MISTERIO DE LA
COMUNICACIÓN
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Partamos de una premisa...
¿ Por qué a veces nos comunicamos
y todo sale de maravilla,
y por qué casi siempre que nos
comunicamos nos entienden
todo al revés?
La respuesta es fácil.
Desde niños nos enseñan a hablar,
pero nunca nos enseñan
a COMUNICAR.
Este problema se agudiza
cuando tenemos que hacerlo
ante un grupo numeroso de
personas y escudándonos en
una gran barrera de "yo
no sé hablar en público"
dejamos pasar incontables
oportunidades de
lograr el éxito y nos condenamos
al silencio.
Pero, ¿ te has puesto a
pensar que TODO el tiempo
estamos hablando en público?
Y es algo tan cotidiano que
no nos debería paralizar.
Y ahí, precisamente, se
encuentra la base
para lograr una buena comunicación.
Tenemos que empezar por eliminar
la falta de confianza en uno mismo,
la inseguridad, la poca
autoestima, la casi nula auto aceptación
y todos esos prejuicios
y "telarañas" de las que estamos saturados.
En ese momento, al revertir
esta actitud tan errónea
y destructiva, lograremos
una armonía y fortaleza enormes;
una mejor comunicación
interna, que se reflejará hacia los demás
y el poder sentirnos a gusto
y plenos cuando estamos siendo
el foco de atención, o
sea, cuando hablamos en público.
Teniendo esta base, podremos,
ahora sí, preocuparnos y ocuparnos,
de los cuatro caminos de
comunicación que hay:
• INTELECTUAL
• ORAL
• CORPORAL
• EMOTIVO
• INTELECTUAL:
Generalmente, es lo
único de lo que nos preocupamos al hablar.
El famoso "qué digo".
Y tratamos de adornarlo con palabras rimbombantes,
tratando de impresionarnos
a nosotros mismos, y ahí está el gran error.
Quiero que te respondas una
pregunta:
¿ Para qué hablas, para
entenderte tú o para que te entiendan los demás?
La respuesta es obvia.
Y si piensas en ello al hablar,
seguramente adaptarás tus
palabras a las diferentes personas con las
que hablas y tendrás oportunidades
de dar en el blanco con tu mensaje.
Pero eso no es suficiente
…
• ORAL:
Este es el camino que complementa
al intelectual y
que representa un gran porcentaje
de la comunicación.
Viene a ser el cómo digo
las cosas y abarca todo lo relacionado con tu voz.
Cuántas personas hay que
al hablar no se preocupan si los oyen,
o de la claridad de su voz,
o si tienen un timbre agradable.
Lo peor, hay personas que
hablan como un robot, plano y aburrido,
haciendo el efecto de somnífero,
sin darle vida a sus palabras.
Todo esto se origina por
una simple razón.
Cuando hablamos NUNCA nos
escuchamos realmente
y por eso cometemos tantos
errores.
Trata de imaginar que las
palabras son como un pincel
y la voz son los colores
de ese pincel.
Al hablar, tu voz debe recrear,
dibujar, situar,
colorear y pintar las palabras
que dices.
Debemos lograr darle a nuestra
voz intención, vida, precisión y fidelidad.
• CORPORAL:
Muchas veces nos hacemos
una pregunta casi obsesiva.
¿ Qué hago con el cuerpo
y con las manos?
La respuesta más frecuente
es "amarrarlo".
¿Cómo? Cruzándolo, escondiéndolo,
o inmovilizándolo.
Pero resulta terrible, porque
el elemento que más nos ayuda a captar
y mantener la atención
de una o mil personas son precisamente nuestros
movimientos corporales y
faciales.
Además, te ayuda a disipar
tensión y permite que nos involucremos más
profundamente en la comunicación
real, puesto que nuestro mensaje debe
ser entendido escuchado
y observado por el receptor.
Debemos enseñar a nuestro
cuerpo a hablar coherentemente y,
al hacerlo, se irán coordinando
tu mente, tu voz y tu cuerpo,
dándote una unidad de comunicación.
• EMOTIVO:
Todos hemos escuchado la
frase:
"Nunca demuestres tus emociones".
Pero, ¿ podrá tener credibilidad
real alguien que no
refleja ninguna emoción,
alguien que parece un muñeco ?
En la medida en que aprendas
a controlar tus emociones,
podrás ir aprovechando
y canalizando tus sentimientos al hablar y
eso le dará un fondo y
forma más humana a tu comunicación.
Tus palabras no deben sonar
huecas, vacías; ya que son un elemento
de vínculo impresionante,
que te permitirá despertar en tus receptores
las sensaciones necesarias
para lograr un impacto permanente.
Como puedes darte cuenta,
la comunicación real
va mucho mas allá que las
palabras.
Debemos aprender a incorporar
estos cuatro elementos
a nuestro hablar cotidiano.
Así, llegará un día en
que logres que los demás
ENTIENDAN, ESCUCHEN, VEAN
Y SIENTAN
EXACTAMENTE COMO TÚ QUIERES
QUE LO HAGAN
y sólo entonces poseerás
El SECRETO DE LA COMUNICACIÓN.